Ubicado en un enclave privilegiado, a 241 metros sobre el nivel del mar, Benalmádena Pueblo es un tesoro escondido en la Costa del Sol. Este pintoresco núcleo urbano, con sus calles empedradas y casas encaladas, conserva la esencia de los tradicionales pueblos blancos andaluces. Desde sus miradores se pueden contemplar impresionantes vistas del litoral, haciendo honor a su emblema de «vigía de la costa».
Recorrer las calles de Benalmádena Pueblo es adentrarse en la historia. La Calle Real, con más de cinco siglos de antigüedad, sigue siendo el corazón del casco antiguo, repleto de vida, color y pequeños comercios. Su recorrido lleva hasta la Plaza de España, donde se encuentra el símbolo de la ciudad: La Niña de Benalmádena. Esta escultura, creada por Jaime Fernández Pimentel, representa la hospitalidad de sus gentes y el espíritu acogedor del municipio.
Benalmádena Pueblo es un destino que combina historia, cultura y belleza natural. Un paseo por sus encantadores rincones, como los Jardines del Muro con sus vistas al Mediterráneo, o la Iglesia de Santo Domingo, emplazada en un antiguo mirador, transporta a los visitantes a un lugar donde el tiempo parece detenerse. Un destino perfecto para quienes buscan autenticidad y tradición en la Costa del Sol.
[Texto: Maravillas: Programas Internacionales].
