El castillo El Bil-Bil es uno de los edificios más singulares del municipio y ha llegado a convertirse en el símbolo de Benalmádena. Este monumento recibe cada año a más de 20.000 turistas, y es que actualmente en él se encuentra la oficina de turismo de la ciudad.
Sus inicios se remontan a 1930, cuando la familia Hermann, de origen francés, mandó a construir una casa de verano al arquitecto Enrique Atencia bajo los estilos neomudéjar y neoárabe. Para ello contó con la colaboración de su gran amigo Antonio Santiesteban, conocido restaurador de la Alhambra de Granada.
Durante la construcción de la casa estalló la guerra civil española, por lo que la familia Hermann tuvo que vender la propiedad y abandonar el país. En 1937 una familia americana, los Schestrom, compraron la propiedad y durante 30 años la utilizaron como vivienda particular, fase en la que realizaron mejoras en los exteriores y jardines, además de bautizarlo con el nombre por el que es conocido actualmente: Castillo el Bil-Bil.
A finales de los años 70 fue vendido al belga Gerard Saintmoux, y el castillo fue prácticamente abandonado, por lo que sufrió un gran deterioro acrecentado por su cercanía al mar. A principios de los años 80 el Ayuntamiento de Benalmádena compró la propiedad, momento en el que se reformó y comenzó su transformación en Centro Cultural.
Su nombre, “Bil-Bil”, proviene de las iniciales de sus segundos propietarios, la esposa Elsa ‘EL’, el esposo William (nombre familiar, BIL) y del hijo de ambos, también llamado William. En el año 1994 el entorno del castillo fue rehabilitado y el muro que cerraba la finca fue derruido para abrirlo a la ciudadanía. El resultado final es la visión actual que tenemos del edificio, donde todo aquel viandante se encuentra con el castillo integrado en el Paseo Marítimo.
El Castillo El Bil-Bil da al pueblo de Benalmádena la oportunidad de disfrutar de un espacio cultural, protocolario e institucional. Actualmente cuenta con cinco salas y un patio central donde se celebran diversas actividades. Cada año, la Delegación de Cultura oferta un gran número de actividades culturales, conciertos, exposiciones e incluso conferencias. Sin duda, un lugar imprescindible para entender Benalmádena y por el que todo visitante tiene que pasar.
[Texto: Escuela Maravillas, Programas Internacionales]