No cabe duda de que Pedregalejo es uno de los barrios favoritos de nuestros estudiantes y también de Malaca Instituto y es que este es el barrio que vio nacer a nuestra escuela y aunque hace tiempo ya que nos mudamos a Cerrado de Calderón, no podemos dejar de sentir una especial conexión con este lugar que huele a mar, a espetos y a biznagas, tres símbolos de nuestra querida Málaga. Y es que Pedregalejo es un barrio de símbolos y tradiciones ancestrales que nos llevan a miles de años atrás, como los ojos fenicios en las barcas de jábega, que acechan a nuestro paso y que son comunes a tantas otras culturas a lo largo del Mediterráneo. Ojos que representan la vida, la creación y la divinidad y que miles de años más tarde siguen acompañando a los marineros para alejar a los malos espíritus y darles buena suerte.

Pero si hay algo que caracteriza a este barrio marinero es que es un lugar de contrastes, un lugar cambiante, dependiendo de la luz, de la hora y del momento. Un lugar que amanece tranquilo y que a lo largo del día se va convirtiendo en una explosión de colores, olores y sabores, es como si de repente los sentidos se multiplicaran por mil y no pudieras dejar de sentir la vida vibrar a tu alrededor. Restaurantes que te seducen al pasar, puestas de sol desde las terrazas que te invitan a soñar, el sonido de las olas,… Por todo esto, nunca dejaremos de recomendar este lugar que está a tan solo 10 minutos de nuestra escuela, nunca dejaremos de pensar que Pedregalejo es un lugar para el alma que nunca te dejará indiferente.

Texto e imagen: Malaca Instituto

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