El primer eslogan turístico de Tarifa fue «Paraíso entre dos mares». Su posición privilegiada entre el Mediterráneo y el Atlántico parecía su principal atractivo. Sin embargo, a partir de los años 80, con la llegada de los primeros windsurfistas, estos rebautizaron el eslogan como «paraíso entre dos vientos, el Levante y el Poniente«.

Estos dos vientos no solo hacen las delicias de los amantes de los deportes náuticos, sino que facilitan un microclima especial con veranos muy agradables y no tan calurosos. El Levante es un viento que nos llega del Este, del Mediterráneo, y es más cálido pero a veces puede llegar a soplar con fuerza, volviendo locos a los windsurfistas. Su nombre tiene su origen en que viene de donde el sol se levanta, pero también levanta las pasiones de los que vienen hasta aquí con furgonetas cargadas de tablas y velas. El Poniente viene del Oeste, de donde el sol se pone, y nos trae la frescura del Atlántico, haciendo que nuestros días y nuestras noches tengan las temperaturas más agradables de Andalucía, pero haciendo también que las cometas de los kitesurfistas los arrastren sobre las olas y les permitan saltos imposibles que les hagan volar durante un buen rato.

Pero no solo son estos los deportes que puedes practicar en Tarifa. Sus dos parques naturales permiten dar paseos a caballo entre las playas y los montes, escalar viendo la costa africana, hacer senderismo o bici de montaña, bucear admirando impresionantes fondos marinos, hacer excursiones marinas para ver ballenas y delfines… Y para el que no sea tan activo, tenemos otros dos “deportes” más tranquilos: «terracear» sentado en la terraza de un bar del casco histórico, cerca del castillo medieval, degustando atún rojo o una hamburguesa de ternera retinta, o «chiringuitear», viendo la puesta de sol desde un chiringuito con un mojito en la mano.

Texto e imagen: Escuela Hispalense

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